Desde mis cuatro años recuerdo a mi madre Hilda Marina Jiménez enseñando catecismo para una iglesia católica, compartiendo el amor de Dios a la gente de su pueblo, construyó una iglesia católica en su pueblo junto con otra señora que se llamaba Blanca Martínez, la vida cambió y ella partió para otro lugar con sus hijos, lo único que llevaría consigo de esa etapa de su vida fue una Biblia Latinoamericana de 1970, la cual yo solía leerla mucho, me encantaba el Antiguo Testamento, pero al leer la Biblia me di cuenta que la Palabra del Señor indicaba una cosa y el catolicismo en el que vivía era otra cosa.
En 1989, un día oré a Dios, porque no sabía a quién recurrir, le pedí que tuviera misericordia de mí, que pusiera en mi vida a alguien que me lleve al camino que Él quería que anduviese. Entonces días más tarde mientras leía la Biblia, por la puerta del restaurante de mi madre entró un norteamericano a pedir un café con humitas, en Baños-Ecuador. Me compartió el evangelio por dos años en cartas y en 1992 creí en Jesús como mi salvador.
En mayo del 2013, mientras oraba, Dios me dio una visión y la obedecí, de ese camino de obediencia me permitió abrir una página de estudios bíblicos Evangelios De Jesucristo, y desde 2016 he ido subiendo estudios bíblicos con la finalidad de enseñar lo que Dios me ha ido mostrando de su bendita Palabra; un mensaje sencillo, que no requiere conocimientos de teología, sino únicamente el Espíritu Santo, el cual revela su Palabra.
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